John Berger (Gran Bretaña, 1926)

John Berger (Gran Bretaña, 1926)
King (fragmento)
” Todos en Saint Valéry, necesitan algún tipo de locura para recobrar el equilibrio tras el naufragio. Yo, por ejemplo, creo que soy un perro.
(…)
Giambattista lo vio venir, le explica Vico a King mientras una topadora destruye las barracas de Saint Valéry. Se pasó la vida intentando resolver el enigma de cómo había salido exactamente el hombre de la barbarie, qué etapas había pasado hasta llegar a donde había llegado. Vaticinó una segunda barbarie, King, mucho peor que la primera. En la primera, según él, había cierta generosidad. La segunda barbarie se implanta en el pensamiento mismo, lo que la hace mucho más vil y mucho más cruel. La segunda barbarie mata a los hombres y se lo lleva todo al tiempo que promete y habla de libertad. ”

El sentido de la vista (fragmento)
” Los amantes incorporan el mundo entero a su totalidad. Todas las imágenes clásicas de la poesía amorosa lo confirman. El río, el bosque, el cielo, los minerales de la tierra, el gusano de seda, las estrellas, la rana, el búho, la luna, demuestran el amor del poeta. La poesía expresa la aspiración a esa correspondencia, pero es la pasión la que la crea. La pasión aspira a incluir el mundo entero en el acto de amar. El hecho de querer hacer el amor en el mar, volando por el cielo, en esta ciudad, en aquel campo, sobre la arena, entre las hojas caidas, con sal, con aceite, con frutas, en la nieve, etc., no significa que se precisen nuevos estímulos, sino que expresa una verdad que es inseparable de la pasión. La totalidad de los amantes se extiende, de manera diferente, a fin de incluir el mundo social. Todos los actos, cuando son voluntarios, se llevan a cabo en nombre de la persona amada. Lo que el amante cambia entonces en el mundo es una expresión de su pasión.
(…)
La totalidad de la pasión oprime (o socava) al mundo. Los amantes se aman con el mundo. (Al igual se podría decir que con todo su corazon o con sus caricias.) El mundo es la forma de su pasión, y todos los sucesos que experimentan o imaginan constituyen la iconografía de su pasión. Por eso la pasión está dispuesta a arriesgar la vida. Se diría que la vida es tan sólo la forma de la pasión. “